El homenaje de la Junta Revolucionaria de La Latina a los esforzados ciudadanos de Béjar (4 de octubre de 1868)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Pinceladas de Historia Bejarana (23 de septiembre de 2014).

 https://ccasconm.blogspot.com/2014/09/el-homenaje-de-la-junta-revolucionaria.html          

Después de los graves sucesos que tuvieron lugar en Béjar el 28 de septiembre de 1868, la ciudad parecía despertar de una pesadilla envuelta en gloria. Los bejaranos comenzaban a salir de sus casas para recuperar sus vidas, bruscamente interrumpidas por una mezcla de patriotismo y fulgor revolucionario. Con el triunfo en la batalla de Alcolea, el alzamiento de las principales plazas militares de las ciudades del Mediterráneo y la marcha hacia el exilio de la depuesta Isabel II la revolución en favor de la democracia y la libertad daba a luz un nuevo régimen a nivel nacional y Béjar había puesto su peculiar granito de arena. Contadas fueron las ciudades en las que sus habitantes, los civiles y no los militares, habían demostrado su lealtad a ese nuevo proyecto y una de ellas fue Béjar. 

Grabado de la época que muestra la barricada de Campopardo. 

A caballo Fronsky, el Polaco. Grabado publicado en «El Museo Universal».   

De manera organizada las barricadas se alzaron en los principales puntos de acceso y plazas, se formó una Junta Revolucionaria, se fundieron cañones bajo la atenta mirada del herrero Víctor Gorzo y se formalizaron los pertrechos militares con la experiencia en el ejército austro-húngaro Fronsky, el Polaco. Nada se dejó al azar aunque bien pudiera parecerlo. Personajes como Vicente Valle, Domingo Guijo, Juan Muñoz Peña o Aniano Gómez habían soñado que aquel momento ocurriría, que la lucha por la libertad y la democracia no estaba perdida, que el oscurantismo en España podía ser alguna vez atajado y cortado de raíz gracias al empuje imparable del pueblo. Las pequeñas disensiones por su disparidad de opiniones entre aquellos decididos 300 hombres se disiparon para unir voluntades. Una revolución no podía triunfar sin que el huracán del progresismo hiciera tambalear los muros de un sistema caduco, corrupto e inmovilista. Progresistas, demócratas, unionistas, republicanos, federalistas, cantonalistas marcharon tras el proyecto de los generales Prim, Serrano y Topete, y políticos como Ruiz Zorrilla, Castelar y Sagasta. Prim lo había proclamado: “Ha llegado la hora de pelear y de concluir con los que os viene oprimiendo. La dignidad de la patria lo exige, el triunfo de la libertad lo reclama. Sólo el deseo de asegurar el éxito ha podido evitar que no hayamos dado antes la batalla. […] A las armas, pues compatriotas. Un pequeño esfuerzo de parte de cada uno y habrá concluido el caciquismo de los pueblos[1]”.


 Foto tomada por el fotógrafo Juan Cambón de la Puerta de Ávila con la barricada alzada durante La Gloriosa. A sangre y fuego se enfrentaron en aquel día glorioso, un día de feria por celebrarse en Béjar a su patrono San Miguel en la jornada siguiente, 300 paisanos mal armados frente a un ejército bien organizado de 1.500 hombres. El barrio del Puente Viejo, cuya calle principal luego recibiría el sonoro nombre de calle de la Libertad fue asaltado por unos soldados que dieron muerte a ciudadanos inocentes que solo fueron capaces de arrojar tiestos por los balcones y hacer algún que otro disparo. La Puerta de Ávila fue el símbolo de aquella resistencia idealista. Y quién sabe qué hubiera podido ocurrir si la libertad y la democracia no se hubieran alzado con la victoria en puntos tan distantes como Cádiz, Málaga, Cartagena, Alicante, Valencia, Barcelona, todas ellas bajo la égida del general Prim, a las que se unieron Sevilla, Córdoba y Madrid. Quizá Béjar hubiera desaparecido de la faz de la tierra bajo el martilleo incesante de los cañones del ejército isabelino. 

 Al día siguiente era hora de hacer balance del número de muertos, de llorar por aquellos que habían dado su vida por un ideal, de creerse lo que había sucedido. Pronto llegaron cartas de admiración desde toda España.Béjar se había convertido en uno de los símbolos de la gloria porque habían sido sus ciudadanos los que habían plantado cara al ejército de la opresión. Tales palabras de agradecimiento fueron publicadas en los periódicos y corrieron de mano en mano en hojas volanderas. 

 Llegada apoteósica de Prim a Madrid. Junto a la dfachada del palacio de congresos se puede leer una pancarta con la palabra BÉJAR. Imagen sacada del blog Archivo Fotográfico y documental de Béjar

La Junta del Distrito de La Latina de Madrid envió esta proclama admirativa a la Junta Revolucionaria de Béjar: 

Bejaranos

Ciudadanos esforzados, fabricantes liberales, obreros patriotas, entusiastas revolucionarios, salud y fraternidad por la revolucionaria Junta de La Latina en nombre de todo este liberal Distrito.

Como buenos os habeis portado en el alzamiento nacional antiborbónico que ha de regenerar la Nación.

Como leones habeis combatido contra la fuerza de las huestes de la tiranía denonados y serenos, intrépidos y arrojados.

Ya en enero de 1866 indicasteis lo que valeis,

Probasteis vuestro esfuerzo en junio del mismo año.

Como un solo hombre os lanzasteis al combate en Agosto de 1867 también.

Bravos y entusiastas habeis tremolado el estandarte santo de la insurrección en Setiembre ultimo, sellando con vuestra sangre lo patriótico de vuestros juramentos, escribiendo altivos vuestros nombres en el inmortal libro de las glorias patrias como buenos y leales a la idea revolucionaria que sois.

Dignos hijos sois del liberal pueblo de 1812 y 1820.

No habeis olvidado vuestras gloriosas tradiciones de 1808.

Muñoz-Torrero, Argüelles, Riego y Quiroga, Calatrava y el Empecinado escribieron las primeras páginas del gran libro cuyo prólogo firmaron en el patíbulo Padilla, Brabo, Maldonado y Acuña.

Vosotros habeis leído ese libro de la libertad española firmado por los anales de sus glorias que son sus martirios.

Bejaranos, desde hoy vuestro nombre pertenece a la historia del movimiento regenerador de nuestra patria.

Derrotado habeis a los pretorianos de un poder moribundo auxiliando enérgicos y eficaces al movimiento de los Topetes, los Prim, los Serranos y todos los héroes de esta santa revolución.

Vuestras son nuestras simpatías liberales.

Liberales Bejaranos, recibid el abrazo cariñosísimo de vuestros hermanos de La Latina de Madrid.

Revolucionarios Bejaranos, en nombre de la patria, salud y fraternidad.

Bejaranos antidinásticos, el Distrito de La Latina os llama sus hermanos mas predilectos, sus compañeros más esforzados.

Bejaranos ¡Viva la Libertad!¡Viva la Soberanía Nacional!¡Viva la Marina Española!¡Viva el Ejército Revolucionario!¡Viva el valiente, el liberal, el ilustrado, el intrépido Béjar!

Madrid, 4 de Octubre de 1868

El Presidente

Vicente Rodríguez.

Juan Antonio Sánchez, Alfonso Sánchez y Talavera, José Cortés, Manuel Prieto y Puerto, Fermín Arias, Salvador Echevarría, Francisco Vicario, Julián Sevilla, Francisco Quella y Gutiérrez, Eduardo Gasset Artime, Agustín de Francisco y Vela, Ramón Muela García, Serafín Mena y López, Enrique Echevarría, Tomás Fernández y Porta, Telesforo Asensio, Antonio Selgar, Primitivo A. Cariñano, Antonio Ruiz y Rezo, Julián Fernández, Pedro Sánchez Blanco, Nicolás Barrera, Ramón López Llop, Pedro Martínez Luna, Francisco Sanfiz, Policarpo Corralón, Antonio Martín, Manuel Llanos Necin. Secretarios, Eduardo Echevarría, Feliz Sánchez Blasco, Cirpiano Moreno López, Eduardo Calahorra[2]».

Desde entonces, en memoria de aquellos bejaranos que nos precedieron en nuestros ideales democráticos, se les rinde homenaje con la convicción de que su sangre no fue derramada en vano.

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