Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.765 (18/11/2016), p. 4.
Dentro de dos años se cumplirán ciento cincuenta de uno de los pocos hechos históricos que dieron cierta relevancia a la ciudad de Béjar, el levantamiento que se conoció como «Revolución de la Gloriosa». Sin ser en absoluto decisiva la participación bejarana en las consecuencias que de él se derivaron (ni más ni menos que la huída de la reina Isabel II de territorio español) los ecos de la resistencia numantina de aquella pequeña y vital ciudad del oeste castellano trascendieron los medios de comunicación locales y alcanzaron alguna notoriedad en rotativos nacionales e internacionales[1]. El hecho supuso para España el aparente final definitivo de las rémoras del Antiguo Régimen y la base aún endeble sobre la que se asentarían poco a poco las estructuras de la democracia por venir. Para Béjar fue la consolidación de un sentimiento ciudadano que venía fraguándose durante todo el siglo XIX y del carácter ya netamente burgués y liberal de su sociedad. Así mismo ciertos mitos locales, ciertos iconos, parecieron surgir: los cañones de Víctor Gorzo, las barricadas, la imagen de la Puerta de la Villa, los mártires…

Archivo fotográfico y documental de Béjar
En 1868 la fotografía apenas tenía treinta años de vida, la presencia en las calles de un fotógrafo con su pesada cámara y su trípode a cuestas era algo inusual y exótico, y convocaba la curiosidad de los transeúntes. Gracias al oportunismo de uno de ellos, Juan Cambón, tenemos hoy la oportunidad de contemplar alguna de las secuencias de la Béjar sitiada de aquel septiembre sangriento, y gracias a él, y a su fotografía más famosa, nos ha llegado la imagen real de la después demolida Puerta de la Villa.
¿Pero de dónde había salido aquel fotógrafo? ¿Era oriundo de Béjar? ¿Estaba de paso? Como siempre el rastreo en la documentación histórica, en este caso del siglo XIX, nos va a desvelar algún dato interesante: Juan Cambón y Brie era un ciudadano francés, natural de Burdeos, donde había nacido en el año 1833.[2] Con treinta años figura como avecindado en la ciudad de Salamanca donde estaba casado y donde ya ejercía la profesión de fotógrafo. En 1866 por motivos profesionales decide irse a vivir a Béjar con la intención de fundar una Sociedad Artística, es decir instalarse como fotógrafo[3]. Sin duda el ambiente y el dinamismo social, así como el poder adquisitivo de la clase fabricante atrajeron a nuestro hombre en un momento en el que, continuando con una vieja tradición, en la ciudad residía un buen número de extranjeros de los más dispares orígenes. Juan Cambón fundó su sociedad contando con el bejarano Joaquín Hernández-Callado Montero como socio capitalista, un propietario solterón y cincuentón, bastante acaudalado y con algunos problemas con la justicia, que le abriría camino en aquella Béjar pre-revolucionaria[4]. Él se encargó de viajar a Madrid para adquirir un buen aparato de fotografía, que consiguió por 3000 reales, cuyos beneficios iban a recaer en una quinta parte en él y el resto en Cambón que, como es lógico se encargaría de dirigir y realizar las fotografías. Entre ambos llegaron a un acuerdo a partir del cual el francés se comprometía a enseñar a Hernández-Callado «el manejo y dirección del aparato hasta sacar él cualquier retrato en papel, hule, y cartulina, e iluminada solo como corresponde, a cuyo fin le manifestará el primer día todos los secretos de las composiciones y armas, instrucción, práctica, y hasta que esto no se consiga no podrá pertenecer al señor Cambón la mitad del aparato, a no ser que el señor Callado no lo consiga por falta de aplicación o por indolencia o por incapacidad». Cambón se cuidó mucho en las escrituras de fundación de la sociedad de que en su faceta de pintor, que hasta ahora desconocíamos, no interviniera su socio reservándose todos los beneficios de las obras que a pincel realizara[5].

Con estas y otras condiciones de contrato, Juan Cambón junto con el mencionado socio (y ocasionalmente con un sobrino de este, un tal Carlos Albersard)[6] comienza su trabajo fotográfico en Béjar que duraría al menos hasta el año 1882[7] en el que solicitó en pleno municipal se le arrendara «el corral norte del edificio de San Gil en que se ha de trasladar la escuela de Artes y Oficios, para establecer taller fotográfico.»[8] Es decir casi veinte años (especialmente convulsos en Béjar) que tuvieron el objetico de Cambón como testigo para la posteridad. Sin quererlo, o quién sabe si en premeditada búsqueda, el fotógrafo francés se topó, tan solo un año después de su llegada a la ciudad, con los primeros levantamientos revolucionarios, más tarde la revolución de la Gloriosa sería una prueba de fuego para su capacidad de retratar el furor de un pueblo empeñado en su defensa costara lo que costara. De las imágenes que de él nos han llegado podemos deducir que, siendo en principio un autor de retratos y de imágenes urbanas (suya es la fotografía más antigua que se conoce del palacio ducal), las circunstancias le convertirían en un auténtico reportero de guerra, pionero en muchos aspectos de ese apasionante oficio. La imagen de Fronsky a caballo en los altos de Campopardo, la defensa de la puerta de la Villa, los cadáveres de bejaranos sobre el puente nuevo, etc. son hoy el testimonio de una época inflada de romanticismo que Béjar vivió entre ruidos de sable, cañonazos y el, siempre más inocente, disparo de una máquina de fotografía.

Pie de foto: La más famosa fotografía de Juan Cambón en Béjar, la Puerta de la Villa en los acontecimientos de 1868.
[1] COLL TELLECHEA, Ignacio: «El día en que la prensa internacional se interesó por Béjar» en Fiestas y Ferias 2015 Béjar pp.78 y 79. Cámara de Comercio e Industria de Béjar y Ayuntamiento de Béjar, 2015.
[2] AHP de Salamanca, P.N. 8102, protocolo notarial nº 2.
[3] En los primeros años de la fotografía se la identificaba directamente con el concepto artístico y pictórico al considerársela como deudora de la pintura.
[4] Joaquín Hernández Callado era cuñado de Álvaro Zúñiga Calera, uno de los mayores contribuyentes de Béjar en 1868.
[5] Ibídem AHP de Salamanca.
[6] Ibídem.
[7] Cambón debió residir en la ciudad con su esposa y creemos tuvo hijos bejaranos también con vinculaciones artísticas.
[8] AHM de Béjar: Actas municipales, año 1882, p.180.